Enfádate

109. enfadateRecoge toda la ira que acumulas y enfádate. Enfadarse no es malo, ni mucho menos. La ira es una de las seis emociones básicas que nos permiten seguir vivos. ¿Quién ha dicho que la ira es mala? ¿Quién ha dicho que enfadarse es malo? No todos los enfados son malos

Recoge todas las frustraciones que sufres cada día, sí todas, no te dejes ninguna y enfádate. ¿No estás harta de tanta frustración? Pues haz algo con ella, enfádate, enfádate mucho. Enfádate con la vida, con la frustración y con las personas que te frustran, a pesar de que seas tú misma.

Recoge todas las milongas, fábulas y cuentos que te hicieron creer y enfádate, enfádate con razón. ¡Pero si no son reales! ¿Cómo no vas a enfadarte? Te han tomado el pelo, nos han tomado el pelo, nos han hecho creer una película… una película que no es más que mera fantasía.

Querido Miguel, explora en paz

108. querido miguelQuerido Miguel me enseñaste a ser curioso. A día de hoy, con mis 42 años, soy capaz de estar reposando en un prado después de una excursión y levantarme excitado para ir a explorar lo que parece una cueva allá en lo lejos, en la ladera de otra montaña, de sacar una guía de observación de rapaces para identificar lo que parece un Quebrantahuesos en pleno vuelo o de buscar información sobre un concepto nuevo o desconocido por mi. Cuando escribí Fortaleza Emocional, tenía claro que una de las fortalezas emocionales era la curiosidad, de la misma manera que tenía claro que si yo era tan curioso era gracias a ti.

Querido maestro me enseñaste a explorar lo desconocido, pero también a explorar lo conocido. ¡Tenemos tanto por explorar! Cada día tenemos muchas cosas por explorar, pero para poder conseguirlo necesitamos adoptar la actitud de un explorador inquieto que desea profundizar en su conocimiento del mundo y de las personas. Todo es bello y estimulante si tienes la mirada de un explorador.

Fibromialgia, “finishers” del dia a dia

107. fibromialgia finishersRíete tú de los grandes retos deportivos. Me río yo de los que suben grandes montañas, me río yo de los que suben los 14 ochomiles, de los que suben cumbres vírgenes o de los que escalan paredes verticales de miles de metros.

Nada hombre, vaya chorradas de retos. ¿Cruzar el estrecho a nado? Vaya nimiedad. Nada de nada, ni cruzar el Atlántico a remo, ni atravesar el desierto, ni adentrarse en la jungla, ni tan solo cruzar europa en bicicleta… ¡Auténticas tonterías!

Si quieres conocer a un ultra atleta ponte en la piel de una persona afectada de fibromialgia. Intenta salir de la cama después de no haber podido dormir por culpa del dolor, del dolor provocado por el peso de tu mismo cuerpo, del dolor provocado por el peso de la manta, del dolor de saber que tienes que levantarte y sonreírle a tus hijos cuando ni tan solo eres capaz de comprender qué es lo que te está pasando.

Recuerdos de un celiaco

106. recuerdos de un celiacoHace justo un año escribía un artículo titulado los celíacos no son personas normales en el que explicaba las desventuras que vivía un celíaco en el día a día. Pues justo hoy he recibido el siguientecorreo de una persona celíaca.

“Llevamos alojados unos días en un hotel y un camarero encantador y con una gran sensibilidad hacia el tema nos ha tratado maravillosamente; pero hoy, justo hoy, ha cambiado el turno y de nuevo nos hemos topado con alguien que nos ha mirado como si fuéramos unos paranoicos, egocéntricos, divos desconsiderados.

Hoy, justo hoy, nuestra vida en el hotel ha pasado de ser relativamente normalizada a ser incómoda.

Siempre hay un día dónde tu vida cambia. Para algunas personas éste es el día de su boda; el día que marca un cambio de etapa. Para otras personas ese día tan especial es el día en el que termina la carrera, el día que le tocó la lotería, el día que fue padre o madre o el día en el que rescató a su perro de la calle.

Hasta el moño de los deberes

105. hasta el moño de los deberesNunca he creído en los deberes, sean escolares profesionales. Nunca le he encontrado el sentido a tener que llevarte trabajo a casa.

Imagínate que tu hijo llega a casa sin deberes. Quizás, después de descansar un poco, podría ponerse a leer, o a investigar en Internet sobre algunos de los temas que ha tratado en clase, o incluso a tocar algún instrumento.

Quizás, si tu hijo no tuviera deberes, podría complementar su formación con alguna práctica deportiva que le ayude a que su cuerpo crezca tonificado, con alguna práctica plástica que estimule su creatividad o con alguna práctica artística que desarrolle su sentido musical.

Olvida tu pasado para ser feliz

104. olvida tu pasado¿A quién le importa tu pasado? A mi no. No me importa lo más mínimo. No me cuentes tu vida, no me cuentes tu pasado, no me aporta nada, no te aporta nada. Es más, si me cuentas tu pasado quizás contamine el futuro que veo en tus ojos. Soy experto en descubrir el potencial de las personas, sus virtudes y talentos y en ayudarles a escribir su propia vida y para eso no necesitamos nada, absolutamente nada del pasado. Jamás me ha interesado el pasado. No se puede trabajar con él. No se puede hacer nada para cambiarlo, absolutamente nada.

Olvida, perdona y archiva. Guarda los buenos recuerdos y obvia el resto. Haz lo que quieras pero deja de mirar atrás. Quizás puedas reinterpretar el pasado con la perspectiva que ahora tienes, pero créeme, no sirve de mucho. Todo ese tiempo que vas a invertir en remover recuerdos vagos, imágenes distorsionadas y hechos confusos mezclados con opiniones y confabulaciones es mejor que lo dediques a dibujar tu futuro.

Pánico al silencio

103. panico al silencioNo podemos soportar el silencio. El otro día colgaba en Facebookun vídeo en el que se recogían los sonidos del bosque, concretamente de un bosque del Cadí, en la comarca de La Cerdanya, en pleno Pirineo. Ese mismo día me cruzaba con una persona corriendo en medio de la nada, en medio del bosque, rodeado de montañas, en el mejor de los escenarios y con la mejor banda sonora posible.

Le saludé. No me correspondió el saludo. Al cruzarse delante mío llegué a observar que estaba desconectado de tan maravilloso entorno por unos auriculares. Imagino que iría escuchando música.

No podemos conectar con la experiencia si no ponemos los cinco sentidos en lo que estamos haciendo. Pero nos da miedo el silencio. Nos empeñamos en hacer ruido para no tener que escucharnos.

La primavera el sexo altera…

102. la promavera el sexo alteraPues no se van a creer lo que les voy a contar. Recuerdo a Eckman proporcionándonos una máxima sobre la mentira: Cuándo lo que te están contando te parece extraño e inverosímil, suele ser verdad; pero cuando lo que te están contando puede parecerte real y con sentido, suele ser mentira.

Pues bien, aquí va mi inverosímil pero real anécdota. El pasado domingo me desperté temprano y salí a correr a la montaña mientras en casa todos dormían. El caso es que empecé a correr y correr y correr y sin darme cuenta atravesé el Cadí por el Coll del Pendís y fui a parar al refugi Sant Jordi. Allí encontré unas indicaciones para subir al Moixeró por la cara sur, lo que me suponía un ahorro importante de tiempo para poder volver a Riu, el lugar donde había dejado el coche.

Bueno, el caso es que al tomar el ‘supuesto’ camino del Moixeró me encontré con una pareja en pleno calentón primaveral. ¡Pero no se crean que eran adolescentes, no! No los miré con detalle ya que pasé más apuro yo que ellos, pero vamos, que los cincuenta años los tenían. Miré hacia otro lado y seguí corriendo mientras sonreía para mi mismo. No es que haya una edad más adecuada que otra para los calentones primaverales en plena naturaleza, pero lo cierto es que las hormonas descontroladas de la adolescencia y primera juventud suelen ser las causantes de este tipo de escenas.

La culpa no es de Podemos

101. la culpa no es de podemosLa culpa no es de Podemos. Tampoco de Pedro Sánchez, ni de Albert Rivera ni de Mariano Rajoy. Quizás creas que la culpa es de los Catalanes, de Ada Colau o de Puigdemont. Tampoco, vas errado. ¡Ya sé! La culpa es de los cofrades. ¡Pues tampoco! ¿Del ejército? Nada de nada.

La culpa es nuestra. Solo nuestra. Sí nuestra. ¿Qué quienes somos nosotros? Pues nosotros. Todos nosotros. Tú y yo y todas y cada una de las personas que conoces tú y que conozco yo. Creemos que la culpa de lo que nos ocurre es de otra persona, diluimos nuestra responsabilidad y dejamos de esforzarnos esperando que pase algo o que alguien haga algo. Nada nuevo bajo el sol. A principios del siglo pasado Ringelmann bautizó lo que acabo de describir como holgazanería social.

Sigue corriendo

100. sigue corriendoEl sábado pasado mi hija corrió su primera carrera. A pesar de que voy a correr habitualmente y de haber organizado alguna que otra carrera, no fui yo el instigador de tal gesta. La incitadora fue su prima… Sí, su prima así que ya me tienes preparando la maleta y conduciendo 180 quilómetros para llevarla a su primera carrera, una carrera de menos de un quilómetro en la que aprendió muchísimas cosas.

Mi hija aprendió a conocerse y a conocer las reacciones de su cuerpo. Sin darse cuenta desarrolló su capacidad propioceptiva y aprendió a relacionar las sensaciones que sentía con una estrategia. Se dio cuenta de que es importante entrenarse para que cuando llegue el momento de la verdad, todo sea más fácil. Aprendió a regularse y a dosificarse sabiendo que una carrera siempre se hace larga y que tenemos que ser capaces de mantener un ritmo constante de principio a fin.