¿Sientes una mezcla de emociones?

¿Te has sorprendido alguna vez llorando y riendo a la vez? ¿Recuerdas haber sentido miedo y esperanza al mismo tiempo? ¿En algún momento de tu vida has sentido vergüenza y orgullo?

 Parecería que he hecho un listado de emociones contradictorias para marear a mi amable lector, pero no es así, no he hecho mas que describir la realidad tal cual es. Las emociones, querido lector, no son dicotómicas o categóricas en tanto a la experiencia de las mismas; es decir, que podemos estar tristes y abatidos por la muerte de una persona amada, pero a la vez podemos sonreír ante la visita de un buen amigo.

Las emociones son estados de activación física y psicológica que tienen una repercusión en lo que pensamos y hacemos pero que pueden coexistir de manera simultanea ya que representan dimensiones que se pueden dar en paralelo.

 ¿Pero por qué podemos sentir a la vez emociones tan contradictorias entre sí?

Estrés postraumático

Muchas personas están sufriendo estrés postraumático como consecuencia de haberse visto expuestas a una situación traumática, dolorosa o violenta.

El estrés postraumático es un amargo compañero que te abraza y te condiciona lo que sientes, piensas y haces. Esa mirada triste, el silencio, la cabeza baja, las ganas de no hacer nada, la mente dispersa y ese desasosiego…

El miedo se entremezcla con imágenes vividas, la ansiedad tiñe de oscuro los recuerdos que vienen sin pedir permiso, en cualquier momento, distrayéndote de lo que estás haciendo. Te sorprendes mirando al techo, dejas de jugar con tus hijos, te acuestas y eres incapaz de cerrar los ojos, comes como un autómata y eres incapaz de concentrarte en el trabajo.

PAS, esas malas hierbas de la sociedad.

Hace algunas semanas que oigo y leo sobre las PAS: las Personas Altamente Sensibles. Hace algunos días una persona me envió un correo pidiéndome que dedicara un vídeo a hablar de las PAS y ese mismo día, por casualidad, leí una entrevista a una persona PAS.

He de confesar que he ido madurando el tema, poco a poco, sin encontrar el momento en el que sentarme a organizar todos los inputs que he ido recibiendo; pero esta mañana ha pasado algo, algo que le ha dado forma a la reflexión que he estado construyendo estos días.

Permíteme que me aleje un poco del tema para ponerte en contexto. Esta mañana he dado un paseo por unos prados que tengo cerca de casa, acompañado de mi pareja y de mis perros. Era una mañana magnífica, soleada, clara y con una temperatura muy agradable. Durante el paseo hemos ido charlando de temas varios, jugando con los perros y disfrutando del paisaje.

Andar es bueno para el corazón y también para el alma. Deberíamos poder tener tiempo para dar un paseo diario, ya que mientras andamos, también nos relajamos, sentimos y pensamos. Y eso justamente es lo que me ha pasado, que he sentido y he pensado.

En un campo sembrado por algún cereal, luchaban por hacerse un hueco bellas flores silvestres de color lila, amarillo y rojo. Amapolas y otras malas hierbas a priori… Sí, malas hierbas ya que no son productivas, afectan negativamente a los cultivos y contaminan la recolección de la cosecha.

Malas hierbas, malísimas, hierbajos a eliminar de la faz de la tierra por el mero hecho de que no son productivos… Pero ¿Malas hierbas para quien? Yo solo he visto unas flores preciosas que luchaban por sobrevivir en un hábitat invadido por el ser humano.

Y de repente me he visto pensando en las PAS. Para mí las PAS no tienen ningún problema, al contrario, más tendrían que haber. Algunos estudios apuntan a que un 20% de la población es PAS y la verdad es que pocas me parecen. Después de leer una descripción de una persona PAS me he dado cuenta de que yo encajo perfectamente en ese perfil…

¡Pero yo no me considero un PAS! Yo me considero una persona absolutamente normal o excepcional -según como quieras mirarlo- que no debería tener el más mínimo problema por ser como es.

Sin embargo, lo cierto es que esta sociedad artificial, hiperproductiva, insensible y acelerada penaliza a las personas sensibles. Sí, a aquellas personas que piensan, que analizan, que sienten, que perciben lo que ocurre a su alrededor y que tienen un criterio y un sistema de valores que no quieren perder. A mí me gusta mirar a los ojos de la gente… y de los animales… Cuando miro a los ojos veo a un alma y todo lo que tiene que decirme. Sufro cuando veo a un niño sufrir, me duele el dolor de las personas que tengo cerca, me enfado con las injusticias y pierdo el sueño por culpa de una cabeza que no para de pensar.

Me entristezco, me enfado, tengo miedo y siento asco y rechazo… Pero lo mejor de todo es que no ignoro esas emociones, esos mensajes que las personas que tengo cerca, la sociedad y mi cuerpo tienen que decirme. No niego lo que siento, no me distraigo, no le doy las culpas a otros y asumo mi parte de responsabilidad -y a veces las responsabilidades de otras personas-.

Yo -y los PAS- no tendríamos que ser los raros, ni estar penalizados. Tendríamos que ser los normales, lo más frecuente y quizás así, esta sociedad podría volverse más humana, más sensible, más empática, más prosocial y más compasiva. Los PAS no miramos a otro lado, no nos distraemos con caprichos, no ignoramos lo que sucede a nuestro alrededor, no nos autoengañamos ni mucho menos engañamos a la gente que nos rodea.

Los PAS no somos hipersensibles, solo somos sensibles, humanos y compasivos. Tenemos valores, asumimos nuestras responsabilidades y somos coherentes. Los PAS no somos unos blandengues, ni tan solo somos lentos. No nos precipitamos en nuestras valoraciones, exploramos en vez de enjuiciar, compartimos en vez de competir, cooperamos incluso a sabiendas de que no nos va bien y de que no vamos a sacar nada a cambio. Los PAS no somos obsesivos, pero no podemos parar de pensar en aquello que nos afecta como personas y como comunidad. Nuestra responsabilidad e implicación nos roba el sueño y nos impide dibujar una sonrisa, a veces.

Yo creo que las PAS no son ningún problema, al revés, el problema es que hay pocos PAS y demasiados PAI (Personas Altamente Insensibles), personas que viven sumidos en un egocentrismo que les aísla de todo lo que les rodea, personas que compiten por tener lo mejor, ser los mejores y tener más que el vecino a cualquier precio, sea utilizando la violencia, las trampas, estafando, engañando o robando.

Tenemos demasiados PAI, personas desconectadas de otras personas que buscan la distracción y el ruido para no tener que pensar, personas que se autoengañan una y mil veces al día, que bajan la mirada para no tener que mover un dedo por nadie y que son incapaces de contribuir a la sociedad a no ser que tengan una suculenta recompensa a cambio. Abundan las personas que no tienen amistades, sino contactos a los que explotar. Personas sumidas en su propia ambición capaces de arrasar con todo lo que se le ponga por delante… Personas, en definitiva, desnaturalizadas, capaces de ignorar el sufrimiento humano, incapaces de cooperar por el bien común, orientadas, nada más al enriquecimiento personal sea económico, social, emocional o en cualquier de sus formas más egoístas.

¿Acaso las PAS no son como esas amapolas en medio de un campo de trigo, que les da belleza pero que el agricultor no quiere ni ver? ¿Acaso las PAS no son esas malas hierbas que no han cometido ningún pecado mas que demostrar que otro modelo de vida es posible? ¿Acaso las PAS no son más que incómodas malas hierbas para la sociedad?

Desde aquí reivindico la eliminación de la etiqueta de persona altamente sensible y la creación de una etiqueta descriptiva de Persona altamente insensible deseando que llegue a tener un público anecdótico de no más del 5% de la población.

Mientras estoy revisando este artículo acaba de llegar mi hija con un ramo de flores silvestres, de esas malas hierbas que crecen en medio de los campos de cultivo. He colgado la foto del bello ramo en mis redes sociales (@tomasnavarropsi): la belleza de las flores silvestres de montaña está infravalorada…

  • Papi un regalito. ¿Sabes qué? Hemos visto un gatito tumbado en el suelo. mami dice que está muerto pero yo creo que no, ¿vamos a verlo?
  • No cariño estaba muerto, parecía atropellado, pobrecito… añadió mi mujer.
  • ¿Papi podemos ir a verlo a ver si podemos salvarlo?

¿Acaso mi hija será una persona normal? ¿O una PAS? No lo sé, pero lo que sí que sé es que haré todo lo posible para que no sea una PAI…

Buenos dias, tristeza

Menuda campaña de hostigación, acoso y derribo que se ha organizado contra la tristeza. La tristeza no es mala… ¡Ni mucho menos! La tristeza es una emoción básica que necesitamos para poder vivir felices. Sí, has leído bien.

Hace algunos días realicé un viaje de 600 kilómetros por carretera junto al resto de mi familia. Durante el camino nos encontramos con unas personas queridas y aprovechamos para comer juntos. Al acabar la comida y volver a la furgoneta, mi hija me dijo algo que me dejó muy triste.

 -‘Papá, tú no te has dado cuenta, pero cuando has estado con nuestros amigos has estado más alegre y divertido y me gustaría que lo siguieras estando ahora que ya no están’.

Pues sí. Me puse triste. Muy triste. Los siguientes kilómetros transcurrieron en un silencio triste solo maquillado por un poco de música. Poco a poco Morfeo se apoderó de mi hija y de mi mujer, por lo que recorrí prácticamente 100 kms en silencio, pensando, triste…

Enfádate

109. enfadateRecoge toda la ira que acumulas y enfádate. Enfadarse no es malo, ni mucho menos. La ira es una de las seis emociones básicas que nos permiten seguir vivos. ¿Quién ha dicho que la ira es mala? ¿Quién ha dicho que enfadarse es malo? No todos los enfados son malos

Recoge todas las frustraciones que sufres cada día, sí todas, no te dejes ninguna y enfádate. ¿No estás harta de tanta frustración? Pues haz algo con ella, enfádate, enfádate mucho. Enfádate con la vida, con la frustración y con las personas que te frustran, a pesar de que seas tú misma.

Recoge todas las milongas, fábulas y cuentos que te hicieron creer y enfádate, enfádate con razón. ¡Pero si no son reales! ¿Cómo no vas a enfadarte? Te han tomado el pelo, nos han tomado el pelo, nos han hecho creer una película… una película que no es más que mera fantasía.

Querido Miguel, explora en paz

108. querido miguelQuerido Miguel me enseñaste a ser curioso. A día de hoy, con mis 42 años, soy capaz de estar reposando en un prado después de una excursión y levantarme excitado para ir a explorar lo que parece una cueva allá en lo lejos, en la ladera de otra montaña, de sacar una guía de observación de rapaces para identificar lo que parece un Quebrantahuesos en pleno vuelo o de buscar información sobre un concepto nuevo o desconocido por mi. Cuando escribí Fortaleza Emocional, tenía claro que una de las fortalezas emocionales era la curiosidad, de la misma manera que tenía claro que si yo era tan curioso era gracias a ti.

Querido maestro me enseñaste a explorar lo desconocido, pero también a explorar lo conocido. ¡Tenemos tanto por explorar! Cada día tenemos muchas cosas por explorar, pero para poder conseguirlo necesitamos adoptar la actitud de un explorador inquieto que desea profundizar en su conocimiento del mundo y de las personas. Todo es bello y estimulante si tienes la mirada de un explorador.

Fibromialgia, “finishers” del dia a dia

107. fibromialgia finishersRíete tú de los grandes retos deportivos. Me río yo de los que suben grandes montañas, me río yo de los que suben los 14 ochomiles, de los que suben cumbres vírgenes o de los que escalan paredes verticales de miles de metros.

Nada hombre, vaya chorradas de retos. ¿Cruzar el estrecho a nado? Vaya nimiedad. Nada de nada, ni cruzar el Atlántico a remo, ni atravesar el desierto, ni adentrarse en la jungla, ni tan solo cruzar europa en bicicleta… ¡Auténticas tonterías!

Si quieres conocer a un ultra atleta ponte en la piel de una persona afectada de fibromialgia. Intenta salir de la cama después de no haber podido dormir por culpa del dolor, del dolor provocado por el peso de tu mismo cuerpo, del dolor provocado por el peso de la manta, del dolor de saber que tienes que levantarte y sonreírle a tus hijos cuando ni tan solo eres capaz de comprender qué es lo que te está pasando.

Recuerdos de un celiaco

106. recuerdos de un celiacoHace justo un año escribía un artículo titulado los celíacos no son personas normales en el que explicaba las desventuras que vivía un celíaco en el día a día. Pues justo hoy he recibido el siguientecorreo de una persona celíaca.

“Llevamos alojados unos días en un hotel y un camarero encantador y con una gran sensibilidad hacia el tema nos ha tratado maravillosamente; pero hoy, justo hoy, ha cambiado el turno y de nuevo nos hemos topado con alguien que nos ha mirado como si fuéramos unos paranoicos, egocéntricos, divos desconsiderados.

Hoy, justo hoy, nuestra vida en el hotel ha pasado de ser relativamente normalizada a ser incómoda.

Siempre hay un día dónde tu vida cambia. Para algunas personas éste es el día de su boda; el día que marca un cambio de etapa. Para otras personas ese día tan especial es el día en el que termina la carrera, el día que le tocó la lotería, el día que fue padre o madre o el día en el que rescató a su perro de la calle.

Hasta el moño de los deberes

105. hasta el moño de los deberesNunca he creído en los deberes, sean escolares profesionales. Nunca le he encontrado el sentido a tener que llevarte trabajo a casa.

Imagínate que tu hijo llega a casa sin deberes. Quizás, después de descansar un poco, podría ponerse a leer, o a investigar en Internet sobre algunos de los temas que ha tratado en clase, o incluso a tocar algún instrumento.

Quizás, si tu hijo no tuviera deberes, podría complementar su formación con alguna práctica deportiva que le ayude a que su cuerpo crezca tonificado, con alguna práctica plástica que estimule su creatividad o con alguna práctica artística que desarrolle su sentido musical.

Olvida tu pasado para ser feliz

104. olvida tu pasado¿A quién le importa tu pasado? A mi no. No me importa lo más mínimo. No me cuentes tu vida, no me cuentes tu pasado, no me aporta nada, no te aporta nada. Es más, si me cuentas tu pasado quizás contamine el futuro que veo en tus ojos. Soy experto en descubrir el potencial de las personas, sus virtudes y talentos y en ayudarles a escribir su propia vida y para eso no necesitamos nada, absolutamente nada del pasado. Jamás me ha interesado el pasado. No se puede trabajar con él. No se puede hacer nada para cambiarlo, absolutamente nada.

Olvida, perdona y archiva. Guarda los buenos recuerdos y obvia el resto. Haz lo que quieras pero deja de mirar atrás. Quizás puedas reinterpretar el pasado con la perspectiva que ahora tienes, pero créeme, no sirve de mucho. Todo ese tiempo que vas a invertir en remover recuerdos vagos, imágenes distorsionadas y hechos confusos mezclados con opiniones y confabulaciones es mejor que lo dediques a dibujar tu futuro.