¿Te has sorprendido alguna vez llorando y riendo a la vez? ¿Recuerdas haber sentido miedo y esperanza al mismo tiempo? ¿En algún momento de tu vida has sentido vergüenza y orgullo?

 Parecería que he hecho un listado de emociones contradictorias para marear a mi amable lector, pero no es así, no he hecho mas que describir la realidad tal cual es. Las emociones, querido lector, no son dicotómicas o categóricas en tanto a la experiencia de las mismas; es decir, que podemos estar tristes y abatidos por la muerte de una persona amada, pero a la vez podemos sonreír ante la visita de un buen amigo.

Las emociones son estados de activación física y psicológica que tienen una repercusión en lo que pensamos y hacemos pero que pueden coexistir de manera simultanea ya que representan dimensiones que se pueden dar en paralelo.

 ¿Pero por qué podemos sentir a la vez emociones tan contradictorias entre sí?

 Pues la respuesta es bien sencilla. Uno, cual neófito en materia de psicología, se imagina que las emociones son una dimensión en la que en un extremo se encuentra la tristeza y en el polo opuesto la alegría, de tal manera que cuanto más nos acercamos a la alegría, más lejos nos encontramos de la tristeza.

Pero la realidad no es esta, ya que lo que se encuentra en los extremos de esa dimensión es la variable que hace referencia a la intensidad de la misma; es decir, que la dimensión es un continuo entre intensidad mínima e intensidad máxima, o lo que es lo mismo, entre ausencia de tristeza o por el contrario una tristeza intensa.

Partiendo de aquí, entendemos parcialmente cómo funciona las emociones. Ya sabemos que son independientes entre ellas y que podemos sentirlas en diferentes intensidades. Ahora es el momento de pasar a otro concepto que nos ayudará a entender un poco más estas aparentes contradicciones, el concepto de duración.

Una emoción intensa requiere de un elevado consumo energético y tiene una elevada repercusión en nuestro cuerpo y entorno, de tal manera que las emociones intensas suelen durar menos que las emociones que no son tan intensas.

Por otro lado las emociones intensas son más difíciles de controlar e irrumpen en nuestra vida sin pedir permiso, reclamando ser atendidas de manera inmediata.

Finalmente, tan solo nos falta un ingrediente en este cocktail de emociones. Las emociones, todas, nacen de un estímulo. Siempre hay un estímulo que las provoca, a pesar de que a veces no somos conscientes del mismo o incluso nos equivocamos al identificarlo.

Esto es muy importante ya que nos cierra y da sentido a toda la explicación. ¿Cuántos estímulos percibes a lo largo de una jornada? Miles, millones, billones… Nuestra mente tiene mucho trabajo en seleccionarlos y filtrarlos, pero lo cierto es que tenemos que atender a una infinidad de estímulos que se nos presentan a la vez.

 Y claro, ante cada estímulo, corremos el riesgo o la posibilidad de sentir una emoción. !Y voilà! !Ya tenemos el círculo cerrado!

Es posible que estés nervioso ante un examen, pero el hecho de que te venga un recuerdo a la mente, puede provocar que se te dibuje una sonrisa en la cara. Es posible que estés muy enfadado al ver que una de las ruedas del coche está pinchada, pero a la vez, es posible que te sientas bien al saber que tú mismo serás capaz de cambiarla.

¿Y por qué os cuento todo esto? Pues porque necesitamos entender el motivo por el que pasamos de una emoción a otra como una montaña rusa, especialmente ante situaciones emocionalmente intensas como la que estamos viviendo en Catalunya.

 Es posible que sintamos emociones primarias tan intensas y contradictorias como la ira, la alegría, la tristeza y el miedo en fracciones de segundo. Podemos tener un estado basal de ira, pero en momento dado reirnos al ver un programa de humor como ‘Polonia’ o ‘Late motiv’.

Es más, me permito un apunte, el humor nos hace fuertes, así que necesitamos buscar estos momentos de humor para poder compensar tanta emoción negativa, recargar las pilas y recuperar la perspectiva que tanto necesitamos.

Pero además de las emociones básicas, tenemos unas emociones secundarias, más elaboradas, que también pueden ser de signo intenso. Es posible que una persona pueda sentir odio hacia las personas que le han hecho daño a golpe de porra y a la vez sienta compasión por su agresor ya que este es el paso previo para darle una explicación a lo que nos sucede y poder, así, entender lo vivido.

 Es posible que una persona sienta miedo ante un futuro incierto, pero a la vez sienta ilusión por un proyecto nuevo en forma de República. De la misma manera es posible que una persona se sienta decepcionada por el curso de los acontecimientos, pero a la vez, se pueda sentir motivada a dar apoyo a los lideres políticos y sociales que le representan.

Una persona puede sentir indignación ante el cinismo de aquel que trata de ignorar la realidad mintiendo y engañando, pero a la vez, en cuestión de segundos, puede pasar a utilizar la ironía para relativizar lo ocurrido.

Pero lo más importante, sin duda, es que la gestión de esas emociones que estamos sintiendo, es una clara muestra de madurez emocional y moral cuando somos capaces de transformar la frustración de las expectativas no cumplidas, la ira nacida del menosprecio y el maltrato y el odio nacido del cinismo sufrido, en una emoción constructiva absolutamente libre de violencia y repleta de valores cívicos y prosociales.

La violencia, sea física o verbal, es primitiva y solo sirve para descargar una la tensión acumulada de aquel que no tiene recursos más evolucionados además de tener una moral laxa en tanto al respeto por sus semejantes. Por favor, hagamos honor a miles de años de evolución humana y empecemos a pensar incorporando valores como el respeto y la compasión así como una actitud constructiva.

Así que queridos amigos que estáis viviendo en una montaña rusa, sea por lo sucedido en Catalunya, como por la muerte de un familiar, un despido o cualquier adversidad… Atended a lo que vuestras emociones os están diciendo sabiendo que esa contradictoria inestabilidad emocional no tiene nada de extraño.

 Ah, una cosa más… Siempre he pensado que solucionar tu frustración con violencia es primitivo, con palabras es civilizado y con cinismo es inhumano…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s