108. querido miguelQuerido Miguel me enseñaste a ser curioso. A día de hoy, con mis 42 años, soy capaz de estar reposando en un prado después de una excursión y levantarme excitado para ir a explorar lo que parece una cueva allá en lo lejos, en la ladera de otra montaña, de sacar una guía de observación de rapaces para identificar lo que parece un Quebrantahuesos en pleno vuelo o de buscar información sobre un concepto nuevo o desconocido por mi. Cuando escribí Fortaleza Emocional, tenía claro que una de las fortalezas emocionales era la curiosidad, de la misma manera que tenía claro que si yo era tan curioso era gracias a ti.

Querido maestro me enseñaste a explorar lo desconocido, pero también a explorar lo conocido. ¡Tenemos tanto por explorar! Cada día tenemos muchas cosas por explorar, pero para poder conseguirlo necesitamos adoptar la actitud de un explorador inquieto que desea profundizar en su conocimiento del mundo y de las personas. Todo es bello y estimulante si tienes la mirada de un explorador.

Querido amigo me enseñaste a respetar la diversidad. Nos mostraste diferentes maneras de entender la vida, diferentes realidades y diferentes prioridades. Pero no solo nos lo enseñaste sino que nos enseñaste a respetarlas y a amarlas. Gracias a ti soy más receptivo y  más abierto. Gracias por enseñarnos a respetar la diferencia.

Querido Miguel, me enseñaste a compartir mis hallazgos y a ser generoso con aquellos que no podían o no querían explorar. De nada sirve lo que no se comparte. Somos los ojos y las orejas de aquellos que no pueden explorar. Gracias por inculcarnos ese espíritu solidario.

Querido explorador me enseñaste a superar mis miedos plantándole cara a lo desconocido. Superarte no es una opción, es una obligación. Soy temeroso, pero soy mucho más valiente que temeroso y mi valor reside en la certeza de que soy capaz de encontrar los recursos que necesite para salir adelante.

Querido compañero, me enseñaste que vivir es una aventura y que podemos hacer de la vida una aventura continua. La aventura es una actitud que podemos elegir y que enriquece nuestra vida.

Querido Miguel de ti aprendí muchas cosas. Si soy curioso y valiente es gracias a ti. De pequeño tuve una cosa clara y fue gracias a ti: siempre he querido ser un explorador y siempre ando explorando. Exploro las montañas, las ciudades, la mente, las emociones y las personas.

Siempre me sentiré un explorador. Siempre me sentiré un aventurero y siempre compartiré con otras personas mis descubrimientos. Siempre, querido Miguel, te estaré agradecido por haberme inspirado y enseñado tanto.

Querido Miguel, se te quedó pequeño este mundo y decidiste explorar uno de los grandes misterios. Querido maestro, sería injusto animarte a que descanses en paz, no puedo proponerte un Descansa En Paz. Querido Miguel, estés donde estés, Explora En Paz. Nada puede frenar a un espíritu aventurero.

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