Hay días tristes, objetivamente tristes. Tradicionalmente asociamos un día triste a un día frío y húmedo. Muy húmedo. De ese tipo de humedad que te cala en las costillas y te llega al alma. Los lunes suelen ser días injustamente tristes. Si el fin de semana supone una escapada de la agobiante rutina, el lunes es un día fatídico. Es más, a menudo la tortura empieza el mismo domingo por la tarde.

Si además de ser un lunes frío y húmedo coincide en que es un lunes después de que se pase el efecto maravilloso del espíritu navideño que todo lo endulza, tenemos el Blue Monday, el día más triste del año, la tormenta depresiva perfecta, el peor día de los peores días.

Si en pleno Blue Monday eres capaz de hacer algo enriquecedor y estimulante cambiaremos el Blue por el Pink. Aquí está la clave: en la actitud con la que afrontamos el día a día. En este vídeo  te proporciono algunos consejos para transformar un día triste en un día bonito.

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