37. complejo inferioridadPero que cansado que es estar siempre comparándose. Ya desde pequeños nos agobian con las dichosas comparaciones. Que si fulanito es tan bueno obediente, que si menganito corre más que tu, que si zutanito esta tan alto y tan guapo, que si perenganito es un encanto…

Yo creo que en algún lugar de la sala de partos y de la sala de espera hay un señor con una cerbatana que dispara unos dardos especiales que inoculan el virus de la comparación. No se me ocurre otra explicación mejor.

Cuando crecemos el tema se complica. Algunos padres te comparan con ellos y proyectan en ti sus frustraciones y aspiraciones. Hijo, tienes que ser abogado, médico, funambulista, nanobiólogo o ingeniero aeroespacial. Ya volvemos a estar liados con un niño al que le traspasamos una responsabilidad que no puede o no quiere asumir. Claro, luego nos extrañamos cuando llega a los cuarenta, le da la crisis y lo deja todo para irse a hacer de maestro de yoga a la india.

También hay padres que te comparan con ellos y que sienten miedo de perder su aparente superioridad. Este es el peor de los casos ya que no puedes ser más alto, más guapo, más inteligente, más querido o más algo que él. De manera más o menos sofisticada se encargará de plantarte la semilla de la inseguridad, su misma inseguridad, en ti, condicionando toda tu vida futura.

Por cierto, no nos olvidemos de los padres que esperan que seas su mejor trofeo. Estos son los más complejos. Te llevan al mejor colegio, a la mejor universidad y a la mejor escuela de negocios. Pero no lo hacen para darte las mejores opciones lo hacen para tener el reconocimiento de los méritos de tu éxito. Tú eres su hijo trofeo, lo mejor que han hecho en la vida. Le debes lo que eres y necesitas pagárselo con creces. Ni se te ocurra abandonar el camino que te han marcado. Que no se te pase por la cabeza no ser un triunfador nato.

Claro luego pasa lo que pasa… que tenemos a millones de personas por el mundo que necesitan sentirse superiores a cualquier precio. ¿Acaso no es terrible tener que compararse continuamente para poder tener una buena autoimagen? ¿Cuánta inseguridad sufrida en silencio? ¿No te parece que es muy triste necesitar una posición de poder para ganar en autoestima? ¿Y que esperas que hagan cuando tengan el poder y la seguridad que necesitan?

Así vamos. Tenemos a miles de personas que necesitan tener poder para mejorar su complejo de inferioridad heredado o provocado generalmente por una educación poco acertada. Una vez instaurados en el poder, sea público, empresarial o social, se dedicarán a ejercerlo con el objetivo de asegurarse su bienestar y su reconocimiento.

Cuidado con los complejos de inferioridad. Cuidado con las personas que necesitan ser reconocidas constantemente. Cuidado con las frustraciones que inoculamos a nuestros hijos ya que pueden desembocar en guerras, maltrato, corrupción, abusos de poder o vejaciones.

Citando a Beethoven –un niño programado por sus padres para triunfar en la música le gustara o no– el único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.

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